Dieta Paleo Autoinmune

Aufresh-fruit-and-vegetables-at-market-stall-thumb673069nque existen diversos factores que pueden desencadenar una enfermedad autoinmune, la única condición que siempre está presente es el Síndrome de Intestino Permeable, por eso es que es tan importante la implementación de una dieta específica para solucionar este síndrome y calmar al sistema inmunitario.

¡Cada bocado cuenta! Seguir una dieta basada en alimentos altamente nutritivos como carnes, comida del mar, vegetales y frutas es la manera más eficiente de asegurar que el cuerpo recibirá todos los nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento. A su vez es necesario evitar aquellos alimentos que dañan las barreras intestinales, estimulan el sistema inmunitario y producen inflamación, dichos alimentos han sido identificados y son los que debemos dejar de comer al menos por tres meses o hasta que los síntomas hayan desaparecido.

Las dietas altas en carbohidratos complejos causan resistencia a la insulina e inflamación, es importante regular los niveles de glucosa en la sangre. También es necesario no ingerir alimentos procesados y químicos como saborizadores, sustitutos del azúcar y antioxidantes.

A continuación se presenta la lista de ingredientes que se debe evitar en la Dieta Paleo Autoinmune:

  1. Cereales: cebada, maíz, trigo, avena, arroz, mijo, kamut, centeno
  2. Gluten: evitar todo alimento que contenga este componente
  3. Pseudo-cereales: amaranto, alforfón, chía, quinoa
  4. Lácteos: mantequilla, quesos, cremas, leche, ghee, helado, kéfir, crema agria, suero, proteína de suero, crema batida, yogurt
  5. Legumbres: todo tipo de caraotas o fríjoles, garbanzo, lentejas, maní, petit pois, soya y todos sus productos tales como: edamame, tofu, tempeh, lecitina y salsa de soya
  6. Aceites vegetales procesados: canola, maíz, maní,  girasol y soya, grasas hidrogenadas, margarina
  7. Ingredientes y químicos presentes en los alimentos procesados: glutamato monosódico, color y sabor artificial, emulsificantes, nitratos, nitritos, proteína vegetal texturizada, extracto de levadura y básicamente cualquier ingrediente que no reconozcas y/o sea difícil de pronunciar
  8. Azúcares procesadas: azúcar blanca, dextrina, dextrosa, fructosa, galactosa, glucosa, sirope de maíz alto en fructosa, sacarosa, siropes, erythritol, manitol, sorbitol, xilitol
  9. Endulzantes no nutritivos: acesulfame, aspartame, neotame, sacarina, stevia y sucralosa
  10. Semillas: chía, linaza, hemp, girasol, sésamo, auyama
  11. Solanáceas: pimentones, tomate o jitomate, berenjena, goji berries, ajíes, ají picante, papas o patatas, tamarillos, tomatillos
  12. Especias derivadas de semillas: anís, bija o achiote, comino, semillas de celery, mostaza, nuez moscada, comino
  13. Huevos
  14. Alcohol sobre todo las bebidas que contienen gluten como la cerveza
  15. Café (es posible que bebido ocasionalmente o en bajas cantidades sea tolerado)

Mi experiencia personal con esta dieta:

Reconozco que es una dieta difícil de seguir pero no imposible, una vez pasado el shock inicial y callando la vocecita interna de víctima, la dieta se puede convertir en un interesante reto. Lo más importante es enfocarse en lo que sí se puede comer (que es muchísimo) y en combinar texturas y sabores para hacer interesante cada comida.

La idea es disfrutar cada bocado, sea porque tiene un sabor diferente a lo que conocemos y eso estimula nuestra necesidad de aprender y explorar, o porque aprendemos a sentir y saborear lo que ya conocemos desde una perspectiva nueva. Por ejemplo, morder una fruta y dejar que sus jugos llenen tu boca de sabor es simplemente delicioso.

También es importante mantener una actitud positiva, en vez de pensar “no puedo salir con mis amigos, no podré comer nada en ese restaurant”, más bien repetir: “siempre encuentro algo qué comer, todo lo que conseguiré hoy será nutritivo, lo que como me nutre y me sana”. Al pensar positivamente verás que todo lo podrás hacer y disfrutarás cada comida.

En mi caso particular luego de una semana de seguir la dieta ya no tenía síntomas de resistencia a la insulina. Después de un mes y luego de una crisis de curación empezaron a bajar los otros síntomas. Hoy un año después de haberla comenzado ya he incorporado a mi dieta algunos de los alimentos de la lista sin ningún problema.  Reduje significativamente mi ingesta de café, sólo tomo una taza pequeña en la mañana. Ocasionalmente si salgo con mis amigos y me provoca pido un expreso pequeño.

Las pocas veces que me salí de la dieta por descuido o malcriadez me sentí tan mal al día siguiente que las ganas de hacerlo se fueron reduciendo cada vez más. Hoy en día sencillamente no me provocan ninguno de los alimentos que me hacen daño.

La salud es lo más importante, no pongas excusas para no realizar la dieta. Una excusa típica es que es muy cara y en realidad no tiene por qué ser así. Por ejemplo en vez de cortes de primera de carne puedes consumir órganos y sopa de hueso, ambos son económicos, altamente nutritivos y te ayudarán en el proceso de recuperación. Al dejar de comprar alimentos de caja y chucherías es mucho el dinero que te puede quedar para comprar frutas y vegetales frescos que estén en estación.

Te propongo que la realices fielmente por tres meses y evalúes cómo te sientes. Cuando los síntomas vayan bajando puedes ir reincorporando algunos alimentos, poco a poco y con método. Hay algunos que recomendaría no incorporar por al menos un año como el huevo y los pseudo-cereales; y otros que recomendaría dejar fuera de la dieta de forma definitiva como el gluten y las legumbres.

Te deseo mucho éxito en tu camino de sanación, seguiré publicando más información, recetas, mi experiencia y todo lo que pueda aportar para ayudar.

Fuente: Ballantyne Sarah, PhD, “The Paleo Approach”, Victory Belt Publishing, 2013.